
Carla Minelly, 2019
[A Isabella, la esperanza del tiempo]
#Poetando xviii

Carla Minelly, 2019
[A Isabella, la esperanza del tiempo]
#Poetando xviii
Mientras el día se niega a ser noche
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| Miguel Moya, Tinglado de Güide, 2016 |
de los huesos de mis muertos
habita un desierto de silencios
Una legión de voces muertas
marchan viajeras
desde el centro del universo
Habla el silencio
babeliano silencio
ya no es más silencio
El viento espanta
el mutis de mis muertos
¡Oh!, viento ligero
lluvioso desierto
acuoso viajero
Un reloj de piedra
entierra las sombras del silencio
¡Renace el tiempo!
Llora el silencio
florecen los verbos
¡Ha muerto el silencio!
Lilia Ferrer-Morillo
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| Fot.: Vladislav Borimsky |
que vuelan rasantes entre los surcos
de las huellas dactilares
que invocan al Fauno y se esconden
en la zanja profunda
del dedo medio totémico
que en sus recuerdos sin tiempo
increpa a la niña de la cicatriz
abierta en v de victoria
que se fundió con el golpe seco
del aspa antigua
de un molino de sueños
Hay poemas que se te hacen nudo
en las cuerdas vocales
que atolondradas se cierran
cuando el viento se torna horizonte
y se hace fuego en las entrañas
y clama por salir vuelto palabras
que se hamaquean
entre los dedos de la niña
de los ojos amarillo candela
Hay poemas que se te hacen nudo
en la boca ardiente del estómago
que se nacen fuego que todo lo queman
poema arrasado, palabra arrasada
huellas arrasadas
y se nacen Fénix para siempre
poema ceniza, poema poema
que muere y vuelve,
siempre vuelve
Hay poemas que se te hacen nudo
en la punta de los dedos…
Lilia Ferrer-Morillo
A Yulimar Rojas ¡sueños del tiempo!
Il.: Carla Minnelly, 2019
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| La Bestia. Fot. El País, 2010 |
coagulada en el tiempo
sin fin y sin tregua
sobreviviente del jardín de los lamentos
Yo, clandestina
hija del Chocó de Barlovento
de Cité Soleil
de la favela de Canindé
del Retiro de los negros
Yo, clandestina
abrazada por el delta del río San Juan
espiraleada mi historia en la palma de Wérregue
riego con mis sangres las tierras de Noanamá
tierras de fuego
Yo, clandestina
diaspórica en mi propia tierra
marchante de las periferias
apátrida en mi propio cuerpo
desplazada de mi propio credo
Yo, clandestina
desenterrada de la arcilla
que esculpe mi cuerpo
rasgada la piel hasta exponer los huesos
Yo, clandestina
cabalgo sin piernas en una bestia de hierro
me extravío caigo me levanto
de las profundidades de mi propio sueño
Yo, clandestina
invisibilizada en la aritmética del tiempo
contada en crónicas de la desmemoria
que no cuentan luego
Yo, clandestina
siembro de flores el mar en honor a Yemayá.
En las gargantas del jazmín azul
zarpan viajeras las voces des-silenciadas
de las hijas y nietas de Yemayá
Yo, clandestina
me levanto
sangro
me libero.
Lilia Ferrer Morillo
Negra, clandestina
Que nos pare la tierra Hay mujeres... que nacemos entre las llamaradas del rojo vivo encendido del magma fundido de los minerales prehistór...