lunes, 25 de abril de 2022

LIBRO DE BAUTISMO DE ESCLAVOS: AÑO DEL SEÑOR DE MIL SETECIENTOS CINCUENTA Y CUATRO

En el asentamiento de Curimagua, muy cerca del lugar de Quiragua, me ha sido presentado por una mujer Xirahara un niño varón nacido de su unión libre y espontánea, como las aguas del imponente río Hueque, con el guerrero guineano Ousmane.
La madre, quien declara ser hija del maíz y de las estrellas, dice registrar a su hijo en el libro de los vivos y negarse a firmar con su palabra ágrafa, en cualquier libro diferente que no sea el de las genealogías libertarias.
La madre Xirahara dice que su vientre libre se niega rotundamente a aceptar que su hijo sea nombrado zambo, sea nombrado esclavo, sea nombrado pardo.
El padre, Ousmane, desde el silencio de la noche, le ha dicho que su hijo, nombrado por los viles como José Leonardo, viene en verdad de los Anagachi, Angola, Arara, Arache, Arobi - Bambi, Beñon, Barila, Binga, Bemba, Bran - Cachanga Cafo, Cambindo, Cabuta, Camoanda, Camaconda, Camojunda, Candala, Carabali, Casimba, Catangala, Cataloaqui, Catende, Congo, Cyle - Chalala, Chara - Ebia, Embuila, Fulo, Folopo, -Ganga, Guachi, Guaza, Guinea, Guunga, - Jerrero, Jiri – Luango-Mabala, Malemba, Mandele, Mandinga, Mina, Mobangombe, Mojinga, Monda, Mondongo, Mosanga, Matoangombe, Mugunchi - Nago - Popo - Quiboto, Quinene, Quisongo, Quisulo - Sape, Soso, Suchi, Sundi - Tacanga y de los Tari.
En noche conjurada de encanto de duendes gayones y jirajaras, la madre confiesa que el niño que la obligan a nombrar José Leonardo y a apellidar Chirino, es el elegido para traer a tierra firme las ideas libertarias de Haití, la Grande, Haití, la africana.
Sabe ella, Xirahara, que ahorcado su hijo por la Real Audiencia, la de Caracas, cortarán sus manos, traspasaran su garganta.
No le teme a la muerte colonizada, la mira a los ojos, la reta y le jura que ella, Xirahara, irá tras sus nietas, las hijas de su hijo, por toda la tierra donde han sido exiliadas.
Dado, firmado y registrado en Abya Yala, en el Libro de los Vivos de las naciones originarias que miran altivas el Caribe en su encuentro con la Madre Africana.
Lilia Ferrer-Morillo

jueves, 21 de abril de 2022

A MI ME OCURRE QUE



en el plenilunio de la más recóndita noche
un ceretón se apodera de mi ánima errante
esa que ni es sueño ni es pesadilla

y me vuelve materia
y escribo en la piedra
le cruzo las aguas
le amarro la candela
orgasmica poesía


sin tiempo ceretón
me obliga a improvisar
primaria poesía
y me dicta sus normas
y ningunea las metrías
el muy ceretón
desnudo ceretón
sin reglas, sin ortografías
y el poema se espanta
del burlesco ceretón
sin canon y con hechicería
lo espero en un cruce de caminos
y le prendo candela
le quemo sus ropas
que corra desnudo
poema ceretón
piel de zapa ceretón
le exprimo sus jugos
y manan sus aguas
y lloran sus letras
maldita poesía.

Lilia Ferrer Morillo
Allá y siempre...

domingo, 17 de abril de 2022

INSOMNIA


Segun Aiyesan , Black Melanin,
2020.


Insomnia me despertó
de una madrugada extraviada,
con luz de dos lunas negras
me sumergió en sus cenizas volcánicas.






Y le miré sus caras
me recosté entre sus sábanas
naufragué en sus mares
y me perdí en su piel eclipsada.

Insomnia me acurrucó en su espalda
me desveló en sus sueños
y me durmió de vuelta
y me atormentó con su palabra.

Lilia Ferrer Morillo

sábado, 16 de abril de 2022

NIGROMANTA

ph. Mijael Bergallo

 Invocación nigro-mante,

tu letra despiadadamente hechicera,

de amores negros

que atormentan legiones

de seres que habitan

mundos no-imaginados,

que están por nacer.


Letra necro-mantīa,
la que conjura mis pies descalzos
caminantes sobre brasas
de fuegos del tiempo,
sin siquiera quemarse,
porque están hechos de fuegos.


Invocación nigromante,
la de aquella mulata macondiana,
anotando amores extraviados
tras esa puerta desvencijada,
única forma de ganarle al olvido
que se presume eterno
en los cuerpos nigromantes
en tu piel desnuda nigro-mante.


Fiereza nigro-mante
la de la Negra Ofelia
esperando por siempre
los amores vaticinados
en las entrañas transparentes
de tu cuerpo de agua salobre
de tus humedales náufragos
de tu sexo nigro-mante.


Agonía nigromante,
tu conjugación babilónica
del Níger-negro
y tu insistencia prehistórica
en nombrarme magia negra
en adjetivarme magia negra
en sospecharme magia negra
de tus horas nigro-mantes.


Noviembre nigro-mante
el que renuncia
a las promesas de las barajas,
el de las gotas de aguas nigromantes
el de tu piel negra conjurada
por tu palabra nigro-mante.


Lilia Ferrer Morillo


viernes, 8 de abril de 2022

MI MADRE

 

huele a barro recién mojado
y al humo de un fogón trepidante
que no se apaga,
 
Ella, mi madre
huele a naranjas, mandarinas y limoneros
color amarillo candela
mi madre,
 
 
 
Ella siempre huele
al maíz jojoto de largas espigas
que siembra y la siembran
mi madre,
 
En luna de cuarto menguante
y en noches plenilunadas
ella
mi madre
huele a café caturro recién colado,
 
Mi madre huele a jugo
de caña de azúcar liberada
en plantaciones extraviadas
mi madre,
 
Ella huele a jabón de tierra y a piedras
que son grandes huevos prehistóricos
mi madre,
huele a jazmines siempre floridos
y a geranios de mil colores
mi madre,
 
huele a bajareque recién juntado
con su materia orgánica viva
mi madre,
 
huele al pitirrí y a todas las aguas
legadas al mar Caribe
mi madre,
 
huele,
siempre huele mi madre...
 
               Lilia Ferrer-Morillo

viernes, 1 de abril de 2022

RETRATO DE MI ABUELO


No, no es la balada de Guillén
cantando a sus dos abuelos,
uno blanco, el otro negro.



Es la invocación de las turas,
trayendo a mi abuelo indio y al otro,
mi abuelo negro.

Primo y Chico Cano,
Uno extraviado en el suelo,
el otro desarraigado en el tiempo.

Dos retratos guardo de mis abuelos
Uno que desdibuja sus cuerpos
el otro, que los retrata ya muertos.

 

Qué de estéticas y sus simbólicas
mintiendo sobre mis abuelos.

Sus vestidos y sus pieles
No es el abuelo de mis recuerdos.

Inclinado sobre la tierra
y una escardilla arando el viento.

Y la tierra que no es suya
ni de sus hijos, ni de sus nietos.

El retrato de mi abuelo muerto,
no está cenando, está durmiendo.

Y la viuda, y las hijas
con sus mantillas, sus velos negros.

El retrato de mis abuelos
es el retrato de mis recuerdos.

Es el abuelo que es negro
el otro, mi abuelo indio
el jirajara, el de las turas,
son los abuelos de mi recuerdo.
 

Lilia Ferrer-Morillo

Fot.: Mi abuelo Chico Cano, en "El Palenque", 

Sierra de Coro, la tierra que nunca fue suya, 

ni de sus hijos, ni de sus nietas.

HAY MUJERES

Que nos pare la tierra Hay mujeres... que nacemos entre las llamaradas del rojo vivo encendido del magma fundido  de los minerales prehistór...