Nosotras,
mujeres negras y originarias
Nosotras,
mujeres negras y originarias
Fortines de costas e islotes
corral de negros en piedemontes y serranías
fortalezas de roca caliza
porquerizas de sello y carimba.
Miguel Moya, "Tinglado de Güide", 2016.
Piedra antigua que testimonia la vida
la originaria de apóstatas
abriendo surcos en conucos
ayer nombrados de primicia.
Piedra filosofal vertida en carimbas
de pieles y sombras
ébanos silentes
de bisures reptando caminos extraviados
huevos prehistóricos anidados en tu orilla.
Una junta de ancianas
conjura la conciencia perdida
conciencia extraviada
aquella dormida.
De Nuanal, El Cilantrillo y Macuquita
vienen sandiegueras, de La Chapa y Santa María
vienen de Conquema, Palenque y Guatarima
también de Macanillas, Uria y Santa Lucía.
Conjuran la tierra, las diosas, la vida
juran sobre piedras
aquellas escritas
con huesos
la sangre
en roca caliza.
Arman la rochela
que no hicieron antes
se escucha la risa
de las que abdican y hacen nuevas juras
escriben con piedras nunca más dormidas.
Lilia Ferrer Morillo
Pensando la genealogía de las mujeres de serranía
Flor nacida por siempre
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| Teatro a lágrimas |
en
una
lágrima,
guiar su recorrido,
que todo lo limpie
sin dejar de ser lágrima,
transparente
tibia
acuosa
cristal-ina.
Acompañar tu lágrima
sin detenerla
que
viaje
por
cada
surco de piel
que se adentre
en cada folículo piloso
que aflora cada día
sin descanso
sin miedo al filoso despertar,
aún sabiendo
que pueda ser segado
todo cuanto de él emerge,
incluida una lágrima
detenida en mil folículos
en uno-dos
extendidos por tu piel de lágrimas.
Enjugar tus lágrimas
y reflejarme en ellas
rodar
hasta que,
ya agotadas,
repletas por el peso de la
sal que somos,
sequen
hasta volver a empezar.
Como lágrima
nacer
donde el lagrimal
se anida
como esperan-do-te
esperan-do-nos
en el instante justo
tempo cualquiera
que vierta las ganas
de perder una lagrima
dos y más,
cristalinas
salobres
líquidas
húmedas
Lágrimas vertidas
transparentadas
hasta rozar la blanca línea
del borde ocular que no sabe retener
porque retener no puede
cuando una lágrima,
dos o más
deciden
surfear
la
mirada
de quién desborda la vida
en una lágrima
para volver a nacer.
Lilia Ferrer-Morillo
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| Fot.: InfoLibre (2017) |
Migras extraviada
luciérnaga náufraga
barcaza fantasma
descarriada patera
que espantas la tierra.
Patera insomne
invisible patera
de colores tierra
como el rojo fuego
y tu naranja arena.
Patera oleaje
arrojada a la tierra
encallada tu eslora
sin proa ni popa
sin albas
ni auroras.
Patera náufraga
que siembras las aguas
y ensombreces la tierra,
patera esperanza
que alientas el sueño
de volver a Pangea.
Patera clandestina
que cruzas la furia
y te vas adormeciendo
entre los recuerdos
de viejas carabelas,
tumbeiros cargados
los barcos negreros,
dormida patera.
Ahora que tú escribes
esas nuevas rutas
de negras estelas
y trazas y albergas
nuevos horizontes
tempestad patera.
Lilia Ferrer-Morillo
Que nos pare la tierra Hay mujeres... que nacemos entre las llamaradas del rojo vivo encendido del magma fundido de los minerales prehistór...